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domingo, 12 de octubre de 2014

Bibliografía 3. Jubilación PQN



Hernández Rodríguez, G.. Cese de la actividad profesional y preparación para la jubilación. Cuadernos de Relaciones Laborales, Norteamérica, 27, feb. 2010. Disponible en: <http://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/CRLA0909220063A/32229>. Fecha de acceso: 12 oct. 2014.

PERCEPCIÓN DE LA JUBILACIÓN.

Desde el punto de vista social y profesional, la jubilación es la situación a la que pueden acceder las personas que, atendida la circunstancia de la edad, cesaron voluntaria o forzosamente en su trabajo profesional por cuenta ajena o por cuenta propia; es el término del desempeño de tareas laborales remuneradas, a causa de la edad. Cada país establece el momento cronológico de la vida en que se produce la jubilación.

La jubilación supone, de forma automática, una disminución de los ingresos y un aumento del aislamiento social; pérdidas económicas y pérdida de status. La jubilación, de hecho, implica la interrupción de la vida laboral, el replanteamiento de la vida familiar, la disponibilidad de más tiempo libre, la necesidad de ocupar el abundante ocio, la reducción (la mayoría de las veces) del poder adquisitivo por ser –generalmente- las pensiones de menos cuantía que los ingresos habituales. Pero también supone la posibilidad de dedicarse a actividades diferentes, de recuperar el tiempo a compartir con el cónyuge y el resto de la familia, la perspectiva de hacer cosas que siempre se han querido hacer y para las que antes no se encontraba la oportunidad o el momento, de gestionar adecuadamente el tiempo libre y el ocio, haciendo que éste sea creativo.

La reacción a la jubilación, varía de un sujeto a otro, dependiendo también de sus condiciones sociales. En la adaptación de estas personas a la nueva situación, Havinghurst (1964) distingue dos etapas. La primera etapa, dominan los sentimientos de frustración y ansiedad, y pocos son los sujetos que se alegran de ella. En la segunda etapa, la persona trata de buscar ansiosamente un nuevo rol encontrado. Los factores que influyen en este proceso son el estado de salud mental, la autonomía económica, su integración social y la amplitud de intereses.

De entre dos personas de la misma edad, de las cuales una siga desempeñando una actividad laboral remunerada y otra que se encuentre ya jubilada, el trato social es muy diferente, la primera será un adulto capaz de valerse por sí mismo, alguien que sigue produciendo, aportando a la sociedad, mientras que la segunda pasa a ser un individuo ajeno al desarrollo socioeconómico, dependiente, perceptor de una pensión y beneficiario de la asistencia social.

En este tipo de sociedad, quizá no se caiga en la cuenta muchas veces de que el grado de progreso y desarrollo alcanzado se debe, precisamente y en gran medida, al esfuerzo, los saberes y el trabajo de quienes han alcanzado la edad de la jubilación –y de otros que no llegaron a ella-. Y a los que corresponde, en justicia, ser acreedores de los beneficios y la consideración sociales debido a su innegable y prolongada aportación.

Tras la jubilación la persona tiene que replantearse toda su vida, organizarse de nuevo el tiempo, ajustarse a una situación económica difícil y establecer unas nuevas relaciones familiares. La frialdad de las estadísticas dice que un porcentaje significativo de los varones muere en el transcurso de su primer año de retiro. Hay también personas que viven gozosamente su jubilación y que sacan un enorme partido a estos años de vida, disfrutando de todo cuanto está a su alcance y sin sentimiento alguno de culpabilidad o inutilidad. La lucha por la vida no termina con la jubilación, sino con la muerte. Para lograr lo que uno desea en la vida, hace falta esforzarse. El papel de jubilado no es sencillo. Hemos fabricado demasiados prejuicios y estereotipos sobre él. La falta de obligaciones le proporcionará una gran libertad.


Por lo tanto, debemos evitar los prejuicios y estereotipos que ven la jubilación como algo negativo, ya que es un acontecimiento muy importante en la vida de una persona, debido a que supone muchos cambios en su estilo de vida y la forma de concebirlo va a afectar de una manera directa a su forma de afrontarlo. Hay que verlo como otra etapa más en la que tenemos más tiempo para poder disfrutar de las cosas que nos llenan.

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