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domingo, 19 de octubre de 2014

Bibliografía de la valoración geriátrica integral

Trigás-Ferrín M, Ferreira-González L, Meijide-Míguez H. Escalas de valoración funcional en el anciano. Rev Galicia Clin 2011; 72 (1): 11-16.

Esta bibliografía desarrolla a groso modo la esfera funcional de la valoración geriátrica integral, la cual resulta elemental para diseñar tratamientos integrales y planes de cuidados adaptados a las condiciones individuales de los pacientes.

El objetivo de las escalas de valoración funcional es determinar la capacidad de una persona para realizar las actividades de la vida diaria de forma independiente. Las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) estiman los niveles funcionales más elementales, a través del Índice de Katz (IK) y del Índice de Barthel (IB). Las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) estiman aquellas funciones que provienen de la relación con el entorno, a través de la Escala de Lawton y Brody (ELB).

El IK valora el grado de dependencia o independencia basándose en funciones básicas: baño, vestido, uso del retrete, movilidad, continencia y alimentación. Se considera independiente, a una persona que no necesita ayuda de ningún tipo y dependiente, a aquella que precisa ayuda de otra persona. Es útil a nivel geriátrico y paliativo, con la cualidad de predecir: la mortalidad, la necesidad de institucionalización, el tiempo de estancia en pacientes ingresados y la expectativa de vida activa. Se ha utilizado para la valoración de muchas enfermedades crónicas. El IB evalúa la capacidad de una persona para realizar de forma dependiente o independiente actividades básicas de la vida diaria como la capacidad de comer, realizar el aseo personal, desplazarse, mantener el control intestinal etc. Es utilizada en los servicios de geriatría y de rehabilitación, siendo también buen predictor en los diferentes ámbitos citados anteriormente. Se emplea para la valoración de pacientes con enfermedad cerebrovascular aguda. No existen datos que confirmen cuál escala es mejor, ya que no se han encontrado diferencias en la clasificación de dependencia. Sin embargo, el IB puede ser más exhausto al presentar mayor sensibilidad y al describir mayor número de funciones.

La ELB valora la capacidad funcional a través de diferentes aspectos de AIVD como la capacidad para utilizar el teléfono, para preparar la comida, para la utilización del transporte, etc. Se desarrolla en las unidades de geriatría implantando un plan terapéutico a nivel de los cuidados diarios de los pacientes, docente e investigador. La objeción principal es la complicada evaluación de las actividades instrumentales en pacientes institucionalizados debido a las limitaciones impuestas por el entorno social característico del centro.

Gracias a estas medidas de detención es posible conocer la situación del paciente, determinar el impacto de la enfermedad actual, poder controlar el progreso de la enfermedad y establecer tratamientos específicos.

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