Rubenstein L. Evaluación Geriátrica Integral: evidencia de su
importancia y utilidad. Medwave 2005 [acceso en: 14.10.2014]; 5(1): e666.
Citado en: http://www.medwave.cl/link.cgi/Medwave/PuestaDia/Congresos/666
EVIDENCIA DE LA IMPORTANCIA Y UTILIDAD DE LA VALORACIÓN
GERIÁTRICA INTEGRAL.
En los veinte últimos años se ha avanzado mucho en la
definición de la evaluación geriátrica integral y en el desarrollo de sus componentes
(médico, funcional, mental y social), así como de los instrumentos necesarios
para medir la fragilidad en los individuos mayores, documentar la efectividad
de la evaluación geriátrica y determinar cuáles pacientes serán los más
beneficiados. Múltiples estudios clínicos aleatorios y controlados demuestran
la eficacia de la evaluación geriátrica y de los sistemas de seguimiento Es considerada como la nueva tecnolofía de la geriatría, que se define como un proceso de diagnóstico multidimensional, interdisciplinario, dirigido a identificar las necesidades del adulto mayor frágil y el plan de cuidado para mejorar su estado.
Los objetivos de la evaluación geriátrica son, en primer
lugar, mejorar la precisión diagnóstica, con el fin de optimizar el tratamiento
y mejorar los resultados de la intervención médica, en términos de elevar la
calidad de vida y el estado funcional. Otros objetivos, orientados en el mismo
sentido, son optimizar la vivienda, reducir al mínimo el uso innecesario de
servicios, reducir costos y planificar el manejo de casos a largo plazo.
La importancia de la evaluación geriátrica radica en que
muchas enfermedades y discapacidades tratables, pero no detectadas, aquejan a
los adultos mayores, a quienes a menudo se interna de manera prematura en casas
de reposo o son sometidos a sistemas de rehabilitación indebidos. Además, con
frecuencia consumen medicamentos en forma excesiva o padecen enfermedades
iatrogénicas. La evaluación geriátrica mejora todos los resultados de la acción
médica.
Los programas de evaluación geriátrica aumentan la precisión
diagnóstica, funcionalidad física, afectividad y cognición de los pacientes y,
a la vez, reducen la necesidad de medicamentos, los costos, tasas de mortalidad
y frecuencia de ingreso a asilos y hospitales. Todos los estudios publicados
demuestran algunos de estos beneficios, en distintas combinaciones.
En 1993 se publicó en Lancet un metaanálisis de 28 estudios clínicos aleatorios sobre la eficacia de la caloración geriátrica integral, de icnco tipos diferentes según el lugar y forma en que se hizo el estudio (intrahospitalario, evaluación domiciliaria, seguimiento después del alta...). Se evaluaron los resultados en cuato a mortalidad, retorno al domicilio durante el seguimiento, mejoría dle estado funcional y de la congnición, y reducción de las hospitalizaciones.
El análisis de todos los programas combinados demostró una reducción de 18% del riesgo de morir y un aumento de 25% de la probabilidad de vivir en casa; además, la cognición mejoró en forma significativa en todos los programas y hubo una reducción de 12% en los días de hospitalización. Algunos tipos de estudio tuvieron mejores resultados que otros; el impacto de las unidades que trabajaron con pacientes internos tendió a ser mayor, ninguno de los estudios con pacientes ambulatorios tuvo efectos significativos. La conclusión es muy clara: los programas pueden entregar grandes beneficios a la población.
Se han publicado muchos estudios clínicos con los resultados
de diversos programas de evaluación geriátrica en escala hospitalaria; en la
mayoría de ellos se encontraron beneficios significativos y los que no los
encontraron generalmente fueron equipos que trabajaban en la consulta, que
daban menos protección y cuyas intervenciones eran menos intensas.
Se han publicado estudios con resultados negativos que no
demostraron mayores beneficios, excepto en algo de funcionalidad. Es probable
que estos resultados se deban al tamaño insuficiente de la muestra o a que el
estudio no se realizó en la población debida, o a que las mediciones fueron
deficientes, o bien, a que el sistema de evaluación recomendado no se
implementó, por falta de recursos o de adhesión, de modo que la intervención en
sí fue débil o no se realizó un seguimiento adecuado.
Valorando positivamente la
eficacia de éste método según diferentes estudios nos deberíamos preguntar por
qué a la hora de la práctica no se lleva a cabo, quizás porque requiere un poco
de más tiempo a la hora de la consulta, pero creo que habría que dejar a un
lado el camino fácil, que es atender los problemas que la persona demanda y
valorarla integralmente, ya que los beneficios (reducción de la mortalidad, de
la hospitalización, mejoría del estado de salud de los pacientes…) son
evidentes.
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