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lunes, 1 de diciembre de 2014

Bibliografía 8: Sexualidad en el anciano. Patricia Palacios Carretero.

Bibliografía 8: Sexualidad y envejecimiento


Bibliografía

Ocampo J, Arcila A. Sexualidad y envejecimiento. Rev. Asoc. Colomb. Geriatr. 2006; 20 (2): 906-916.


Los ancianos, al igual que los jóvenes, disfrutan y necesitan de la sexualidad. La sexualidad en la vida de los ancianos hace posible el envejecimiento exitoso teniendo en cuenta las dimensiones biológica, mental, social y espiritual. El sentimiento de estar satisfecho sexualmente implica tener una integración adecuada en todas estas esferas.

Los cambios producidos por el envejecimiento tienen un modesto efecto en la sexualidad de los ancianos, por lo tanto el personal de salud debe ser conocedor de estos cambios y debe tener una actitud receptiva y abierta que permita que el anciano comunique sus quejas sobre la sexualidad y realizar una adecuada asesoría sexual en función del caso concreto.

Las personas en general tienen la creencia de que los ancianos no se interesan por la vida sexual; sumado a esto existe gran desinformación y distintas presiones sociales hacia este grupo poblacional que hacen que este tema se convierta en un tabú. La sexualidad en los ancianos se transforma en experiencias más calmadas, con menos ímpetu que en la juventud, pero no de menor valor o significado, y continúan siendo altamente placenteras y gratificantes.

Muchas de las dificultades sexuales se relacionan con mitos, ignorancia, o falta de una adecuada información acerca de la respuesta sexual normal. Con frecuencia las personas se avergüenzan al hablar de su sexualidad, la consideran sucia o pecaminosa, y por este motivo aprenden sobre la sexualidad a partir de la información suministrada por amigos, internet, revistas, etc.  A esto debemos añadir que la creencia de la mayoría de las familias sobre la vida sexual de los ancianos es inexistente, está anulada, peligrosa, no es importante… lo que dificulta la comunicación de este tema con ellos. Por tanto, podemos advertir que es un área en el que se sienten desamparados y sin verdaderos apoyos en la mayoría de los casos.

Los profesionales de la salud están en una posición de privilegio para ayudar a sus pacientes a resolver preocupaciones sexuales, como fue demostrado en una encuesta sobre sexualidad humana donde el médico fue el profesional que con más frecuencia era consultado acerca de quejas sexuales, por encima de sicólogos y de terapeutas sexuales. Sin embargo, el abordar temas sexuales durante la consulta puede tornarse difícil y laborioso, en especial si no se tiene una adecuada comunicación y relación médico-paciente, además pueden presentarse dificultades para la obtención de información y la valoración de síntomas sexuales, debido a que muchos profesionales tienen una actitud arraigada, con un sistema de creencias y prejuicios acerca de la sexualidad de los adultos mayores, donde la actividad sexual es vista como una función no vital en este grupo poblacional, prejuicios que deben abandonarse y actitud que debe cambiarse.
Otro de los errores más frecuentes en el personal sanitario es no poseer una adecuada información sobre los cambios normales que ocurren durante el envejecimiento. Si fuéramos poseedores de dicha información se podría prevenir que se presenten algunas disfunciones sexuales, así como también la ansiedad que pueden generar estos cambios, así como mejorar la relación médico-paciente y mejorar la calidad de vida del anciano.

Para concluir decir que la sexualidad en las personas ancianas además de brindar placer, mejora su autoestima, por lo cual continúa siendo una de las de mayor relevancia en sus vidas. La sexualidad en el anciano es un tema tabú por la sociedad, el cual debe evolucionar y deben  abandonarse lo prejuicios e ideas preconcebidas sobre este tema, entendiendo que la sexualidad es un acto vital del que podemos y debemos disfrutar a cualquier edad y en cualquier momentos de nuestras vidas. Para que esto sea posible los profesionales de la salud deben mantener una actitud  receptiva, abierta y sin prejuicios, de manera que, permita al anciano comunicar sus quejas sobre sexualidad, y adquirir una información de calidad (recibida por un profesional cualificado y curtido en el tema) para resolver sus posibles dudas.

Patricia Palacios Carretero.


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