LA JUBILACIÓN
Meza-Mejía M, Marveya
Villalobos-Torres E. La crisis de la jubilación como una oportunidad educativa.
Uni de la Sab [revista en internet]. 2008 [4 octubre 2014]; Disponible en:
http://educacionyeducadores.unisabana.edu.co/index.php/eye/article/view/738/1716
La
etimología del término "jubilación" está en jubilarse, que proviene
de iubilum, alegría que manifiesta vivamente. La jubilación puede de definirse
de muchas maneras. Acaso en lo que todos coinciden es que implica un cambio
significativo en la vida de aquel que se jubila. La jubilación presenta
diversas formas en cada persona y en cada situación, y esto genera actitudes
cambiantes.
La
jubilación suele ser el símbolo social de transición hacia la vejez, pues
tiende a producirse al final de la trayectoria laboral. Y si bien ello no
significa el fin de la vida, los años que tiene por delante el jubilado aún
pueden ser muchos. Algunas personas afrontan este momento con ansiedad.
Por
ejemplo, la jubilación genera un cambio de papeles, que producen un efecto en
las relaciones familiares. Algunas reacciones son facilitadas por la situación
familiar individual, mientras que otras producen cambios dramáticos. En efecto,
las cargas subjetiva y objetiva que la jubilación conlleva son muy a menudo
divergentes, si se consideran los múltiples factores que intervienen, como los
valores y el contexto social de la familia.
Prepararse
para la jubilación, verla de frente con optimismo, madurez y serenidad, es
precisamente la postura que aquí se propone. Si a ello unimos el esfuerzo que
desde el lugar de trabajo se puede hacer, cabría partir de lo que José Hernando
Sánchez denomina como "educación para la jubilación", cuestión que
supone un esfuerzo compartido, tanto por la entidad laboral como por el propio
interesado. Adentrarse sensatamente en la jubilación constituye un acto
volitivo, en el cual se ha de echar mano de todo aquello que oriente a buscar
la armonía.
En la medida en que este hecho se comienza a
asimilar, empieza a generar cierta inquietud y un cierto desequilibrio. No se
sabe qué hacer con un tiempo que ahora resulta totalmente libre.
De
muchas maneras, las personas jubiladas realizan las mismas cosas que antes de
su jubilación: comen, duermen, juegan, pasan el rato con los amigos, participan
en organizaciones de todo tipo, leen, miran la televisión. Sin embargo, la
nueva estructura temporal les exige una nueva organización de dichas
actividades.
Por
ello, el saber vivir el tiempo libre requiere una educación. La mejor manera de
vencer al tiempo es la actividad. De ahí que es fundamental seguir teniendo
voluntad de vencer las dificultades, conservar la curiosidad por las cosas,
mantener el espíritu joven. Los años que tiene por delante el jubilado aún
pueden ser muchos. El mejor "elíxir de la juventud" es mantenerse
activo y tener abierto el espíritu creativo, afirma José Hernando Sánchez.
La
peor actitud que puede adoptarse ante la jubilación es considerar que la vida
ha acabado para uno. Aparte de no ser cierta. Privarse de vivir con plenitud
esta última etapa de la vida es no aceptar la existencia humana en su
totalidad. Es verdad que no todos saben envejecer, entre otras razones porque
nadie enseña a ello. De ahí la necesidad y la propuesta de educar para la
jubilación, y hacerlo de manera anticipada.
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