Bibliografía 5: Valoración geriátrica integral en el anciano
hospitalizado
Bibliografía
Fernández E, Estévez M. La valoración geriátrica integral en
el anciano frágil hospitalizado: revisión sistemática. Gerokomos. 2013; 24 (1):
8-13
La atención hospitalaria
al paciente anciano es un tema difícil de abordar, sin embargo en los últimos
años las evidencias científicas y los expertos sanitarios coinciden en que la
Valoración Geriátrica Integral (VGI) es la herramienta básica y fundamental en
la priorización de problemas e intervención en los ancianos.
Como ya he
nombrado en entradas anteriores, se está produciendo un progresivo
envejecimiento poblacional, siendo la población anciana es España de un 17%,
con sus consiguientes consecuencias. Una de las características de la población
anciana es que abarca gran diversidad tanto en el estado de salud como en la
edad, encontrando diferentes tipos de ancianos: el enfermo, el frágil y el
geriátrico. La VGI va dirigida fundamentalmente al anciano frágil y geriátrico
(población diana).
La VGI se
define como una evaluación multidisciplinaria en interdisciplinar, que debe
prolongarse y repetirse en el tiempo, que se realiza en colaboración con
diferentes disciplinas: médica, enfermera, social y pueden intervenir otros
profesionales como fisioterapeutas, psicólogos, etc., en la cual se cuantifica
y se detectan los problemas integrales
del anciano (médica, funcional, mental y social), para conseguir un adecuado
plan de intervención y tto, además de recursos asistenciales.
Los
beneficios que presenta la VGI son: mejor exactitud en el dx clínico, mejora de
la funcionalidad y estado cognitivo, mejor emplazamiento de los pacientes,
mejora funcional intrahospitalaria y a los seis meses de alta, estancia
hospitalaria media menor, utilización más correcta de la medicación y de los
servicios hospitalarios y comunitarios, deducción significativa de la
mortalidad a un año, mejora del estado emocional y bienestar, utilidad para
diferenciar los cambios funcionales relacionados con la edad o la patología,
ahorro en costes sanitarios, monitorización del resultado del tto, mejora del
tto, planificación adecuada de los cuidados para situar a la persona en el
mejor nivel asistencial y reducción del uso innecesario de los servicios formales:
alarga la permanencia en casa y en la
comunidad.
La VGI es
una herramienta actualmente aceptada, que se recomienda en los niveles
asistenciales de hospitalización aguda, en servicios de rehabilitación
geriátrica, en asistencia ambulatoria, en casa cuando exista un seguimiento, en
servicios con atención puntual. Por otro lado en los casos de baja adhesión y
sin seguimiento no se recomienda ya que no se han demostrado los beneficios.
La VGI
consta de diferentes componentes: valoración clínica (anamnesis y exploración
física), de la esfera funcional (ABVD y AIVD) y de la esfera mental (la
recogida de datos se realizará con el cuidador principal para valorar el estado
cognitivo), afectiva (depresión muy común) y social (relación anciano-entorno),
para como ya hemos mencionado recoger información específica y exhaustiva de
cada área y poder evaluar del mejor modo posible al paciente.
Para
concluir, creo que la aplicación de la VGI
es una medida muy efectiva para valorar el estado de salud de las
personas mayores, sus necesidades y los recursos de los que disponen; que debe
realizarse con el trabajo conjunto de los diferentes profesionales de la salud
para mejorar la calidad de vida de los ancianos, es especial del anciano frágil
y el geriátrico.
Considero que
es una herramienta que debe extenderse a todas las unidades asistenciales donde
ingrese un paciente anciano, en cualquier contexto, para prevenir el alto
riesgo de presentar discapacidad, dependencia, enfermedad, institucionalización
o muerte. Las enfermeras, como primeros distribuidores de cuidados y personal
más cercano al paciente, tenemos un papel fundamental en prevenir el declive
funcional, detectar los síndromes geriátricos y la detección de problemas
sociales y/o mentales; por lo que la VGI en un elemento imprescindible a la
hora de trabajar con la población anciana y en la cual de vemos estar entrenado
para llevarla a cabo de la mejor manera posible, y con ello mejorar la calidad
de vida de los pacientes y proporcionar una asistencia y unos cuidados
individualizados.
Patricia
Palacios Carretero.


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