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viernes, 17 de octubre de 2014

Bibliografía 5: VGI. Patricia Palacios Carretero

Bibliografía 5: Valoración geriátrica integral en el anciano hospitalizado


Bibliografía

Fernández E, Estévez M. La valoración geriátrica integral en el anciano frágil hospitalizado: revisión sistemática. Gerokomos. 2013; 24 (1): 8-13


La atención hospitalaria al paciente anciano es un tema difícil de abordar, sin embargo en los últimos años las evidencias científicas y los expertos sanitarios coinciden en que la Valoración Geriátrica Integral (VGI) es la herramienta básica y fundamental en la priorización de problemas e intervención en los ancianos.

Como ya he nombrado en entradas anteriores, se está produciendo un progresivo envejecimiento poblacional, siendo la población anciana es España de un 17%, con sus consiguientes consecuencias. Una de las características de la población anciana es que abarca gran diversidad tanto en el estado de salud como en la edad, encontrando diferentes tipos de ancianos: el enfermo, el frágil y el geriátrico. La VGI va dirigida fundamentalmente al anciano frágil y geriátrico (población diana).

La VGI se define como una evaluación multidisciplinaria en interdisciplinar, que debe prolongarse y repetirse en el tiempo, que se realiza en colaboración con diferentes disciplinas: médica, enfermera, social y pueden intervenir otros profesionales como fisioterapeutas, psicólogos, etc., en la cual se cuantifica y se detectan los problemas  integrales del anciano (médica, funcional, mental y social), para conseguir un adecuado plan de intervención y tto, además de recursos asistenciales.

Los beneficios que presenta la VGI son: mejor exactitud en el dx clínico, mejora de la funcionalidad y estado cognitivo, mejor emplazamiento de los pacientes, mejora funcional intrahospitalaria y a los seis meses de alta, estancia hospitalaria media menor, utilización más correcta de la medicación y de los servicios hospitalarios y comunitarios, deducción significativa de la mortalidad a un año, mejora del estado emocional y bienestar, utilidad para diferenciar los cambios funcionales relacionados con la edad o la patología, ahorro en costes sanitarios, monitorización del resultado del tto, mejora del tto, planificación adecuada de los cuidados para situar a la persona en el mejor nivel asistencial y reducción del uso innecesario de los servicios formales: alarga la permanencia en casa y en  la comunidad.

La VGI es una herramienta actualmente aceptada, que se recomienda en los niveles asistenciales de hospitalización aguda, en servicios de rehabilitación geriátrica, en asistencia ambulatoria, en casa cuando exista un seguimiento, en servicios con atención puntual. Por otro lado en los casos de baja adhesión y sin seguimiento no se recomienda ya que no se han demostrado los beneficios.

La VGI consta de diferentes componentes: valoración clínica (anamnesis y exploración física), de la esfera funcional (ABVD y AIVD) y de la esfera mental (la recogida de datos se realizará con el cuidador principal para valorar el estado cognitivo), afectiva (depresión muy común) y social (relación anciano-entorno), para como ya hemos mencionado recoger información específica y exhaustiva de cada área y poder evaluar del mejor modo posible al paciente.


Para concluir, creo que la aplicación de la VGI  es una medida muy efectiva para valorar el estado de salud de las personas mayores, sus necesidades y los recursos de los que disponen; que debe realizarse con el trabajo conjunto de los diferentes profesionales de la salud para mejorar la calidad de vida de los ancianos, es especial del anciano frágil y el geriátrico.
Considero que es una herramienta que debe extenderse a todas las unidades asistenciales donde ingrese un paciente anciano, en cualquier contexto, para prevenir el alto riesgo de presentar discapacidad, dependencia, enfermedad, institucionalización o muerte. Las enfermeras, como primeros distribuidores de cuidados y personal más cercano al paciente, tenemos un papel fundamental en prevenir el declive funcional, detectar los síndromes geriátricos y la detección de problemas sociales y/o mentales; por lo que la VGI en un elemento imprescindible a la hora de trabajar con la población anciana y en la cual de vemos estar entrenado para llevarla a cabo de la mejor manera posible, y con ello mejorar la calidad de vida de los pacientes y proporcionar una asistencia y unos cuidados individualizados.

Patricia Palacios Carretero.


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