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lunes, 17 de noviembre de 2014

Bibliografía sobre el síndrome de fragilidad

Romero Cabrera AJ. Fragilidad y enfermedades crónicas en los adultos mayores. Rev Med Int Mex. 2011; 27(5): 455-62.

La fragilidad y las enfermedades crónicas son variables sumamente importantes en la trayectoria de la salud de una persona anciana. Por ello, el objetivo de esta bibliografía es analizar las posibles relaciones que pueden existir entre ambos procesos.

La fragilidad puede originarse por la disminución de la reserva fisiológica del organismo debido a la insuficiencia sistémica como consecuencia del envejecimiento; por ejemplo, una persona de edad avanzada puede entrar en el ciclo de la fragilidad a través de la disfunción de varios sistemas de órganos debido a una o más enfermedades crónicas. Se puede identificar en este hecho como una enfermedad crónica puede contribuir en el desarrollo del síndrome frágil; a la vez éste también puede condicionar la aparición de mayor vulnerabilidad y complicaciones en aquellos que padecen enfermedades crónicas. De este modo es fundamental identificar la distinción entre fragilidad primaria, causada por el declive fisiológico sistémico asociado únicamente al envejecimiento; y fragilidad secundaria, aquella que se encuentra asociada con enfermedades o incluso con discapacidad.

Son diversos los sistemas de órganos que están involucrados en la afección de la reserva fisiológica, pero se expresa fenotípicamente en el sistema músculo-esquelético donde existen dos aspectos de consideración especial: la sarcopenia y la osteopenia. Debido a la búsqueda de asociación entre el síndrome de fragilidad y las enfermedades crónicas presenta gran interés la presencia de sarcopenia patológica, aquella que se relaciona con enfermedades crónicas que generan caquexia, como: cáncer, tuberculosis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardiaca congestiva, entre otras.
Durante los últimos años se ha descrito una asociación importante entre diabetes mellitus y fragilidad. La insulinorresistencia es un predictor de fragilidad y la diabetes mellitus acelera la sarcopenia y la disminución de la fuerza muscular. Encontramos otros claros ejemplos, en la insuficiencia cardiaca y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, dichas enfermedades pueden contribuir a la declinación funcional y a la fragilidad en las personas de edad avanzada al afectar el aporte de oxígeno al tejido muscular.


Los resultados de varios estudios documentan el mal pronóstico del síndrome frágil por el aumento de la vulnerabilidad que se produce, como consecuencia la existencia de fragilidad asociada con las enfermedades crónicas acelera el curso y empeora el pronóstico de estas últimas. De forma general se puede afirmar, por lo tanto, que la fragilidad y las enfermedades crónicas que acompañan al envejecimiento pueden ocurrir en paralelo pero indiscutiblemente guardan una relación biunívoca entre ellas en cuanto a mecanismos patogénicos, curso y pronóstico.

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