BIBLIOGRAFÍA 1:
Bibliografía: Suárez R. El envejecimiento es una nueva etapa de
crecimiento personal. La verdad. 2012 Sep
25; Local: 8.
La razón por la cual he elegido este artículo de
periódico, es porque refleja claramente como la sociedad de hoy en día ve a
todas las personas que pasan por la etapa de la vejez como seres totalmente
dependientes, que no pueden elegir por sí mismos y necesitan constantemente la
tutela de alguien. Pone especial énfasis al error que cometemos en poner un
etiquetaje totalmente incorrecto a estas personas que son los ancianos, que son
capaces de enfrentarse a todos los retos que les puede surgir en esta última
etapa de su vida, pues al envejecer no significa que nos convirtamos en
personas enfermas y dependientes.
Con la vejez se abre una nueva etapa de crecimiento
personal y de múltiples posibilidades, siempre que se sepan adaptar las
actividades a las circunstancias individuales de cada persona. La capacidad de
aprendizaje no disminuye con la edad y, en múltiples ocasiones, los ancianos
demuestran una lucidez mayor que los jóvenes, debido a la experiencia acumulada
a lo largo de los años.
Es cierto que hay que adaptar los tiempos, ya que el
sistema nervioso de una persona mayor responde de forma más lenta a los
estímulos, del mismo modo que los sentidos van perdiendo agudeza pero, según la
dueña del artículo, estas características no impiden el desarrollo de numerosas
actividades. Otro aspecto que llama la atención de este artículo es la mención
de uno los errores más comunes que se cometen habitualmente al tratar temas de
tercera edad: el considerar que todas las personas mayores son iguales, les
motivan las mismas cosas o tienen los mismos gustos o aficiones. La
personalidad no cambia con la edad, puede que algunos rasgos de su carácter se
reafirmen pero, en esencia, es la misma persona que ha sido siempre tan. Sin
embargo, el mero hecho de encontrarse en una misma franja de edad, hace que la
sociedad tienda a englobarlos en un mismo grupo para planificar su vida, sus
actividades y decidir cuáles son sus necesidades.
Se suele creer que las personas mayores no disfrutan
de la vida, que han perdido el interés por el sexo, que se sienten
insatisfechos y que su conducta cambia y se vuelven más ariscos...
Especialistas aseguran que nada de esto es cierto en un envejecimiento
saludable. Sin embargo, estos prejuicios hacen que la sociedad y la familia, en
particular, anulen poco a poco al mayor hasta el punto de tomar decisiones por
él sin consultar, lo que le causa al anciano una profunda tristeza. Los
bienintencionados consejos para evitar riesgos o preservar la salud de los
mayores acaban al final haciendo un daño psicológico mayor al del posible
problema que intentan eludir y es que, se tiende a descuidar el plano emocional de la
persona.
Fernández Avellaneda, Patricia.
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