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martes, 30 de septiembre de 2014

Bibliografía 1. Patricia Fdz

BIBLIOGRAFÍA 1:

Bibliografía: Suárez R.  El envejecimiento es una nueva etapa de crecimiento personal.  La verdad. 2012 Sep 25; Local: 8.

La razón por la cual he elegido este artículo de periódico, es porque refleja claramente como la sociedad de hoy en día ve a todas las personas que pasan por la etapa de la vejez como seres totalmente dependientes, que no pueden elegir por sí mismos y necesitan constantemente la tutela de alguien. Pone especial énfasis al error que cometemos en poner un etiquetaje totalmente incorrecto a estas personas que son los ancianos, que son capaces de enfrentarse a todos los retos que les puede surgir en esta última etapa de su vida, pues al envejecer no significa que nos convirtamos en personas enfermas y dependientes.

Con la vejez se abre una nueva etapa de crecimiento personal y de múltiples posibilidades, siempre que se sepan adaptar las actividades a las circunstancias individuales de cada persona. La capacidad de aprendizaje no disminuye con la edad y, en múltiples ocasiones, los ancianos demuestran una lucidez mayor que los jóvenes, debido a la experiencia acumulada a lo largo de los años.
Es cierto que hay que adaptar los tiempos, ya que el sistema nervioso de una persona mayor responde de forma más lenta a los estímulos, del mismo modo que los sentidos van perdiendo agudeza pero, según la dueña del artículo, estas características no impiden el desarrollo de numerosas actividades. Otro aspecto que llama la atención de este artículo es la mención de uno los errores más comunes que se cometen habitualmente al tratar temas de tercera edad: el considerar que todas las personas mayores son iguales, les motivan las mismas cosas o tienen los mismos gustos o aficiones. La personalidad no cambia con la edad, puede que algunos rasgos de su carácter se reafirmen pero, en esencia, es la misma persona que ha sido siempre tan. Sin embargo, el mero hecho de encontrarse en una misma franja de edad, hace que la sociedad tienda a englobarlos en un mismo grupo para planificar su vida, sus actividades y decidir cuáles son sus necesidades.

Se suele creer que las personas mayores no disfrutan de la vida, que han perdido el interés por el sexo, que se sienten insatisfechos y que su conducta cambia y se vuelven más ariscos... Especialistas aseguran que nada de esto es cierto en un envejecimiento saludable. Sin embargo, estos prejuicios hacen que la sociedad y la familia, en particular, anulen poco a poco al mayor hasta el punto de tomar decisiones por él sin consultar, lo que le causa al anciano una profunda tristeza. Los bienintencionados consejos para evitar riesgos o preservar la salud de los mayores acaban al final haciendo un daño psicológico mayor al del posible problema que intentan eludir y es que,  se tiende a descuidar el plano emocional de la persona.




Fernández Avellaneda, Patricia.


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