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lunes, 15 de diciembre de 2014

Bibliografía 9. Patricia Fdz

BIBLIOGRAFÍA 9: CUIDADOS PALIATIVOS

Referencia Bibliográfica: Míguez Burgos A., Muñoz Simarro D.. Enfermería y el paciente en situación terminal. Enferm. glob.  [revista en la Internet]. 2009  Jun [citado  2015  Ene  20] ;  (16): . Disponible en: http://dx.doi.org/10.4321/S1695-61412009000200018.

Desde el comienzo de la vida la muerte siempre ha sido desagradable, y siempre ha buscado algo más allá. Hacer frente a un paciente después de diagnosticar una enfermedad terminal siempre es difícil. La cuestión no es preguntarnos cómo deberíamos de decírselo sino cómo compartirlo. Los profesionales sanitarios deben ser capaces de hablar francamente sin sinónimos de muerte. Es fundamental que haga comprender al paciente que no está todo perdido, que no van a desahuciarle por el hecho de ser moribundo pues es una batalla que van a librar juntos paciente familia y personal sanitario sea cual sea el resultado.
En los últimos años se ha investigado mucho en todo lo referente a la muerte y el morir, y se ha tratado de hallar nuevas y mejores formas de asistir a los pacientes terminales, que sería imposible enunciar aquí. La situación de enfermedad terminal, supone un verdadero reto para los profesionales por la dificultad en el manejo de una situación tan compleja, en la que la necesidad acuciante de controlar los síntomas no debe enturbiar la correcta valoración diagnóstica y el adecuado enfoque terapéutico.
El dolor, aun a pesar de no ser el único síntoma, sí es el que más angustia genera al paciente y a su familia. Y por ello, es prioritario abordarlo de una forma eficaz y precoz.
Debemos valorar cuidadosamente la agresividad en las decisiones terapéuticas y el beneficio esperado de las mismas. Debemos comprender que unas horas de dolor en un paciente terminal suponen un gran sufrimiento, añadido a la propia situación de terminalidad. La primera condición, por tanto, será determinar que nos encontramos ante una enfermedad en fase terminal, lo que en ocasiones no es tan fácil como pueda parecer.
En la situación de terminalidad los cambios son frecuentes en cuanto a la cualidad e intensidad de los síntomas, entre ellos el dolor, según avanza la enfermedad. Esto obliga a una revisión constante de las estrategias terapéuticas, adaptándolas a las diferentes necesidades del paciente. Lo que inicialmente puede significar la adición de medidas terapéuticas agresivas y, finalmente, retirar cualquier otra medicación que no vaya encaminada al control del dolor, hasta llegar a la sedación terminal si fuera preciso.
Hay un momento en la vida de un paciente en que deja de haber dolor, y la mente deja de imaginar cosas, la necesidad de alimento se vuelve mínima y la conciencia de lo que le rodea desaparece en la oscuridad. Es entonces cuando los familiares recorren los pasillos del hospital, atormentados por la espera. En esos momentos es demasiado tarde para las palabras, y no obstante, es cuando la familia pide más ayuda con o sin palabras.
El personal sanitario puede ser una gran ayuda, durante estos momentos finales, si logran comprender los conflictos de la familia en ese momento y ayudan a seleccionar la persona que se sienta más capaz de estar junto al paciente moribundo.




Fernández Avellaneda, Patricia.

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