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martes, 20 de enero de 2015

DEMOGRAFÍA DEL ENVEJECIMIENTO

El envejecimiento de la población española es un fenómeno que se ha intensificado en las dos últimas décadas, al tiempo que sus consecuencias económicas y sociales. El envejecimiento de la población es fruto de dos procesos distintos: el descenso de la natalidad, que hace disminuir el número de efectivos jóvenes, y la prolongación del esperanza de vida, que induce a un incremento de la población de más edad. Pero no se trata de que haya más viejos que antes, sino que este tiempo “añadido” se vive con mejor salud física y sobre todo mental. Sin embargo, la vejez se percibe problemáticamente, se califica de “problema social” ya que plantea la necesidad de respuestas sociales y el reto de mantener niveles de protección social para una población que crece numéricamente.
Ahora bien, el envejecimiento, el aumento del número de personas mayores tanto en términos absolutos como relativos, es en un principio un mero fenómeno demográfico, que no tiene en sí mismo consecuencias sociales y económicas.
En el siglo XX, España sufre una transición demográfica; lento y sostenido envejecimiento, descenso continuado de la natalidad y la prolongación de la esperanza de vida, resultado del descenso de la tasa de mortalidad a todas las edades.
El descenso de la natalidad ha tenido más influencia. En España, a partir del año 1974 (cuando finaliza el crecimiento poblacional producido por el baby-boom), la fecundidad sufre una caída acelerada. Así, el índice de fecundidad era en España, hasta la fecha, de 2,8 hijos por mujer, descendió hasta 2,2 en 1980. A partir de ahí ha caído hasta 1,15 para 1998, por debajo del índice necesario para la mera reproducción (2,1 hijos por mujer). En España la esperanza de vida ha crecido desde los 34 años de 1900 hasta los casi 80 años del 2000.
Así, el número de personas mayores de 65 años ha ido creciendo a un ritmo superior al crecimiento de la población española. Este envejecimiento tiene dos rasgos característicos, por un lado se ha producido un sobreenvejecimiento, el envejecimiento del envejecimiento, ya que son los grupos de edades más elevadas los que crecen más rápidamente Por otra parte, es posible hablar de un proceso de feminización de la vejez. En España hay 143 mujeres mayores de 65 años por cada 100 hombres de la misma edad, que se eleva hasta 164 por cada 100 en los grupos de entre 75 y 84 años, y 224 por 100 en los mayores de 85 años.
La demografía, en conclusión, nos avanza un modelo de sociedades progresivamente envejecidas. Sin duda, la prolongación de la vida es la mayor de las conquistas que nuestras sociedades han producido, frente a ese infrenable impulso destructivo que también parece característico. Sólo queda que estas mismas sociedades sepan responder a los retos que sus propios logros les están planteando.
BIBLIOGRAFÍA:

González MJ, San Miguel del Hoyo B. El envejecimiento de la población española y sus consecuencias sociales. Alternativas: cuadernos de trabajo social. 2001; 19-45

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