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martes, 20 de enero de 2015

EVALUACIÓN FUNCIONAL Y ANCIANO FRÁGIL

El envejecimiento es un proceso deletéreo, progresivo, intrínseco y universal que con el tiempo ocurre en todo ser vivo a consecuencia de la interacción de la genética del individuo y su medio ambiente.
Las actividades de la vida diaria y la capacidad funcional se desarrollan desde edades tempranas de la vida. Al nacer somos totalmente dependientes y progresivamente andamos, controlamos los esfínteres, aprendemos a comer solos, nos peinamos, por lo que cubrimos las actividades llamadas básicas para la vida y posteriormente desarrollamos las llamadas instrumentadas y complejas.
El desarrollo de la vida, la capacidad funcional y la longevidad deben ir acompañados de una adecuada salud, pues sin esta condición hay, a medida que se envejece, alta probabilidad de acercarse a la dependencia por una limitación no controlada que nos lleve a la discapacidad en cualquier orden. Es por ello que en vistas del avanzado envejecimiento poblacional que estamos enfrentando en estos tiempos en el mundo, la OMS ha propuesto la búsqueda de un envejecimiento activo y saludable, pero para ello nos tenemos que preparar desde edades tempranas y así lograr alcanzar las llamadas edades extremas con buenas condiciones físicas, psíquicas, sociales y funcionales.
En general, entendemos por fragilidad aquello que puede deteriorarse con facilidad. La definición de fragilidad en el anciano no está consensuada, diversos autores utilizan variados conceptos para concretarla, por lo cual se hace necesario una unificación universal de criterios para acotarla.
Entre las definiciones más valoradas citaremos la de Buchnerque que considera «el estado en que la reserva fisiológica está disminuido, llevando asociado un riesgo de incapacidad». Por medio de la detección de la fragilidad y mediante medidas diagnósticas terapéuticas y rehabilitadoras se trataría de evitar la discapacidad. El otro concepto de fragilidad defendido por Brockerhurst se basa en el «equilibrio precario entre diferentes componentes, biomédicos y psicosociales, que condicionarán el riesgo de institucionalización o muerte».
De una forma u otra la fragilidad resulta de la disminución de la capacidad de reserva que lleva a la discapacidad y precipita la institucionalización o muerte.
Los principales factores de riesgo de fragilidad serían un compendio de los problemas derivados de:
- El envejecimiento biológico. Alteraciones del equilibrio y marcha por múltiples discapacidades (sistemas sensoriales, respuesta muscular, equilibrio).
- Enfermedades agudas o crónicas (conocidas o no).
- Factores de riesgo en cuanto a abusos (estilos de vida, factores sociales, factores económicos).
- Factores de riesgo en cuanto a desuso (inactividad, inmovilidad, déficits nutricionales).

BIBLIOGRAFÍA:
Llanes Betancourt Caridad. Evaluación funcional y anciano frágil. Rev Cubana Enfermer  [revista en Internet]. 2008  Jun [citado  2014  Dic  23] ;  24(2): . Disponible en:http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03192008000200005&lng=es.


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