EVALUACIÓN FUNCIONAL Y
ANCIANO FRÁGIL
El envejecimiento es un proceso deletéreo,
progresivo, intrínseco y universal que con el tiempo ocurre en todo ser vivo a
consecuencia de la interacción de la genética del individuo y su medio ambiente.
Las actividades de la vida diaria y la capacidad
funcional se desarrollan desde edades tempranas de la vida. Al nacer somos
totalmente dependientes y progresivamente andamos, controlamos los esfínteres,
aprendemos a comer solos, nos peinamos, por lo que cubrimos las actividades
llamadas básicas para la vida y posteriormente desarrollamos las llamadas
instrumentadas y complejas.
El desarrollo de la vida, la capacidad funcional
y la longevidad deben ir acompañados de una adecuada salud, pues sin esta
condición hay, a medida que se envejece, alta probabilidad de acercarse a la
dependencia por una limitación no controlada que nos lleve a la discapacidad en
cualquier orden. Es por ello que en vistas del avanzado envejecimiento
poblacional que estamos enfrentando en estos tiempos en el mundo, la OMS ha
propuesto la búsqueda de un envejecimiento activo y saludable, pero para ello
nos tenemos que preparar desde edades tempranas y así lograr alcanzar las
llamadas edades extremas con buenas condiciones físicas, psíquicas, sociales y
funcionales.
En general, entendemos por fragilidad aquello que
puede deteriorarse con facilidad. La definición de fragilidad en el anciano no
está consensuada, diversos autores utilizan variados conceptos para
concretarla, por lo cual se hace necesario una unificación universal de
criterios para acotarla.
Entre las definiciones más valoradas citaremos la de Buchnerque que considera «el estado en que la
reserva fisiológica está disminuido, llevando asociado un riesgo de
incapacidad». Por medio de la detección de la fragilidad y mediante medidas
diagnósticas terapéuticas y rehabilitadoras se trataría de evitar la
discapacidad. El otro concepto de fragilidad defendido por Brockerhurst se basa en el «equilibrio precario
entre diferentes componentes, biomédicos y psicosociales, que condicionarán el
riesgo de institucionalización o muerte».
De una forma u otra la fragilidad resulta de la
disminución de la capacidad de reserva que lleva a la discapacidad y precipita
la institucionalización o muerte.
Los principales factores de riesgo de fragilidad
serían un compendio de los problemas derivados de:
- El envejecimiento biológico. Alteraciones del
equilibrio y marcha por múltiples discapacidades (sistemas sensoriales,
respuesta muscular, equilibrio).
- Enfermedades agudas o crónicas (conocidas o no).
- Factores de riesgo en cuanto a abusos (estilos de
vida, factores sociales, factores económicos).
- Factores de riesgo en cuanto a desuso (inactividad,
inmovilidad, déficits nutricionales).
BIBLIOGRAFÍA:
Llanes Betancourt Caridad. Evaluación funcional y anciano frágil.
Rev Cubana Enfermer [revista en Internet]. 2008 Jun [citado
2014 Dic 23] ; 24(2): . Disponible en:http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03192008000200005&lng=es.
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