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martes, 20 de enero de 2015

MALTRATO EN ANCIANOS

Boix Gras C, López-Torres Hidalgo J, David García Y, Tellez Laperira J, Villena Ferrer A, Párraga Martínez I. Trastornos del sueño y condiciones ambientales en mayores. Atención Primaria. 2009;41 (10): 564-569

Como elección en esta última bibliografía cuyo tema es voluntario, he escogido los trastornos del sueño que afectan a la población geriátrica en nuestro país. Este artículo nos muestra un estudio realizado a personas de 65 o más en el que se establece la prevalencia y el tipo de insomnio que sufren nuestros mayores, así como otros problemas de la salud que pueden aparecer unidos a este trastorno. Me ha parecido un artículo muy completo y que nos hace una aproximación a la situación actual por la que están pasando los ancianos con respecto al tema del sueño y las consecuencias negativas que implica un trastorno del mismo.

Es cierto que con el envejecimiento ocurren cambios fisiológicos que alteran el ritmo del sueño: cambios en el ciclo, en las fases del sueño, el sueño es más ligero y los despertares más frecuentes… pero no por ello significa que tiene que aparecer un trastorno como ocurre en gran parte de la población anciana.

El insomnio es el trastorno más frecuente que encontramos en estas edades, distinguiendo los diferentes tipos según su aparición: dificultad para conciliar el sueño, tardar más de media hora en dormirse, despertar una o más veces en la noche o despertar precoz unas 2 horas antes de lo habitual . Según el estudio realizado por los autores, concluyeron que las alteraciones en el sueño tienen repercusión en otros muchos problemas de salud como son la irritabilidad, preocupación por la falta de sueño, cansancio o somnolencia diurna, interferencia en sus labores cotidianas y relaciones sociales…

El consumo de fármacos es otro de los factores que pueden alterar el sueño. Generalmente, los ancianos son pacientes que toman más de un fármaco, por tanto, debemos conocer bien las posibles reacciones que se pueden dar entre los mismos, puesto que pueden afectar a la calidad y cantidad de sueño de este tipo de pacientes.


Todas estas consecuencias hacen de este trastorno uno de los más importantes afectando significativamente la vida del paciente anciano. Es por ello que nosotros como profesionales debemos atender esta situación y afrontarla de la manera más efectiva y eficaz posible. La distinción entre el tipo de trastorno del sueño que padece el paciente nos acerca hacia la etiología del problema y nos dirige hacia el tratamiento más adecuado y las intervenciones más apropiadas.

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