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martes, 20 de enero de 2015

CUIDADOS AL FINAL DE LA VIDA

Pessino L., Bertachini L. Nuevas perspectivas en cuidados paliativos. Acta Bioethica [revista en Internet] 2006 [acceso 2 de Diciembre 2014]; 12 (2): 231-242. Disponible en: http://www.scielo.cl/pdf/abioeth/v12n2/art12.pdf

Tras la elección de este artículo pretendo dirigir mi bibliografía al análisis de la situación actual de los cuidados paliativos. Si bien se recoge en el texto una perspectiva histórica y conceptual de estos cuidados en todas las etapas de la vida en general (desde el paciente pediátrico hasta el geriátrico), considero todavía de mayor interés la reflexión promovida por los autores acerca de este último, a través de la cual subrayan la importancia de abordar este tipo de atención desde un punto de vista multidimensional.

Por un lado, creo conveniente comentar una de las cuestiones que desconocía pese a su trascendencia, y es la dificultad que se presenta en el ámbito de la investigación en cuidados paliativos. Así pues, el artículo incluye algunos de los factores que obstaculizan  dicha tarea, como lo son la limitada supervivencia de los pacientes en fase terminal, habitualmente, la avanzada edad de estos, así como también sus dificultades cognoscitivas y físicas de cara a la activa participación en el proceso. Por ende, muchas investigaciones han sido percibidas con controversia debido al alto grado de vulnerabilidad de estos pacientes.

No obstante, se sigue manteniendo desde el nacimiento de este tipo de cuidados un objetivo primordial: la mejora de la calidad de vida del anciano, aliviando tanto el sufrimiento físico como el psicológico, resolviendo todas sus dudas ayudándoles así a morir con dignidad, e integrando también a la familia dentro del proceso de atención.

Quiero destacar además la referencia hecha en el artículo al sufrimiento innecesario del anciano en esta etapa de su vida debido, por un lado, al difícil acceso en ocasiones a los programas de cuidados paliativos, y por otro lado, al inadecuado tratamiento empleado en parte por los médicos especialistas. Me resulta relevante la crítica realizada a estos últimos, pues con el paso del tiempo crece su convencimiento de que las nuevas tecnologías invasivas benefician al paciente, en vez de respetar la “finitud humana”. Se entiende por esto último, el derecho del paciente a dejar que la enfermedad siga su curso evolutivo natural, rechazando cualquier tratamiento que no vaya a contribuir a la mejora de su calidad de vida cuando la muerte es irrevocablemente prevista.



Me gustaría concluir el texto retomando el asunto mencionado en la introducción, y es la importancia de abordar el tema desde un punto de vista integral y por parte de un equipo multidisciplinario. Como bien expresa el artículo, el miedo a convertirse en un peso para los demás constituye para este tipo de pacientes una motivación principal de cara a la demanda de eutanasia, por lo que creo que el profesional debe garantizar por todos los medios la mejora de su independencia funcional mediante una evaluación formal y regular de su estado. Aún así, resulta fundamental atravesar la barrera de la atención biológica proporcionando a la persona anciana un soporte psicológico y espiritual que contribuya a darle sentido a su vida y aprender a morir con dignidad.

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