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martes, 20 de enero de 2015

SEXUALIDAD EN EL ANCIANO

Quevedo León, L. Importancia de la sexualidad en el adulto mayor: una mirada desde el cuidado de enfermería. Rev. Cultura del Cuidado. 2013; 10 (2): 70-79

En el presente texto trataré el tema de la sexualidad en las personas mayores centrándome en la forma de abordarlo desde el punto de vista del profesional de enfermería. Tras la lectura del artículo considero apropiada mi elección, pues nos aproxima a situaciones y nos ofrece detalles de cara a la intervención enfermera que pueden sernos de gran utilidad en la práctica, con el fin de cumplir con el objetivo que nos presenta este curso la asignatura de Enfermería Geriátrica.

Por un lado, la autora define los principales factores relacionados con la sexualidad del adulto mayor, a mi modo de verlo, un punto fundamental a tener en cuenta a fin de entender las causas que influyen en esta materia y así poder intervenir sobre ellas y reducirlas o suprimir su negativa repercusión en la medida de lo posible. Así pues, hace referencia a aspectos como la menopausia, la historia sexual previa o la jubilación, así como también alude a los efectos negativos producidos por la medicación de control de las enfermedades crónicas (genera impotencia, entre otras) y demás problemas de salud (infarto, diabetes, etc.)

Ahora bien, me han resultado muy interesantes las ventajas reflejadas por la autora en el artículo, y de las cuales goza el adulto mayor de cara a la sexualidad. Asimismo, se menciona “una menor necesidad de eyacular y un mayor control sobre el momento de la eyaculación”, lo cual hace que el hombre esté más pendiente de la satisfacción de la mujer y a su vez haya mayor sincronismo en el orgasmo; “mayor disponibilidad de tiempo, ausencia de niños y no utilización de métodos anticonceptivos”, lo cual contribuye a la mejora en la satisfacción del encuentro sexual. Beneficios como estos creo que son sobre los que debería asentarse una buena atención de enfermería, haciendo ver a la persona mayor que no todo son inconvenientes y que tienen muchos motivos por los cuales continuar disfrutando de una sexualidad plena y saludable.

En relación a esto último, el enfermero debe tener en cuenta que el adulto mayor presenta las mismas necesidades afectivas que en el resto de etapas de la vida, y actuar en consecuencia, dejando de lado los prejuicios y tabúes que siempre se han asociado a este tema. Creo que lo principal es conocer la cultura de la persona con la que van a tratar y escoger la mejor forma de influir en ellos. Además, tienen la obligación de fomentar la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, deben conocer las ventajas anteriormente descritas y, por último, reforzar los aspectos positivos de la sexualidad en la vejez.



A modo de conclusión a lo visto sobre este tema en clase y tras la realización de esta bibliografía, la sexualidad abarca aspectos más allá de la típica connotación física, pues constituye una forma de expresar el afecto y las relaciones: es inherente al ser humano y acompaña en todas las etapas de la vida proporcionándole a esta calidad y bienestar. Por ello considero que la población mayor también tiene derecho a contar con un profesional de enfermería que le aporte información veraz, le acompañe, le saque de dudas y le guíe de un modo apropiado.

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