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martes, 20 de enero de 2015

VALORACIÓN GERIÁTRICA INTEGRAL

Rodríguez Rodríguez J.R., Zas Tabares V., Silva Jiménez E., Sanchoyerto López R., Cervantes Ramos M. Evaluación geriátrica integral, importancia, ventajas y beneficios en el manejo del adulto mayor. Panorama Cuba y Salud. 2014; 9 (1): 35-41

De cara a la realización de la siguiente bibliografía he decidido escoger el siguiente artículo puesto que, a mi parecer, elabora un análisis muy completo de los diferentes parámetros que definen el estado de salud del anciano. Así pues, el estudio se sustenta en la población cubana, donde casi alrededor del 20% del total es anciana.

El artículo me ha hecho reflexionar acerca de la importancia de establecer una mejora en la planificación médica, fomentando un tratamiento dirigido a la prevención en la pérdida de funciones, a favor de disminuir los elevados gastos en recursos sociosanitarios para la cura de enfermedades. Así pues, los autores pretenden transmitir el verdadero significado de una valoración de carácter integral, multidisciplinario y transdisciplinario. De esta forma, plantean una perspectiva global de evaluación geriátrica basada en 4 dominios (biomédico, psicológico, social y funcional), a través de la cual poder acceder al diagnóstico correcto de la enfermedad.

Desde el punto de vista clínico, me gustaría recalcar la mención que los autores realizan sobre la trascendencia de la evaluación nutricional, pues constituye un importante factor de riesgo, agravante de muchas enfermedades. Por otro lado, en relación al ámbito psicológico, se nos presenta la necesidad de conocer el estado cognitivo del paciente para poder organizar sus cuidados y tomar decisiones, y para ello, destaco la importancia del desarrollo en habilidades de comunicación, así como de respeto hacia las costumbres y creencias de uno. En cuanto a la evaluación del ámbito social, he percibido que la esencia de la situación del anciano se remonta al transcurso de su vida, pues su posición en la sociedad vendrá determinada por las relaciones sociales que haya tenido, así como los patrones de conducta y personalidad y el papel social desempeñado. Por último, el dominio funcional alude a la autonomía e independencia del anciano apoyándose en la evaluación de las ya estudiadas ABVD, AIVD Y AAVD.



Para finalizar, una vez vistos los distintos ámbitos que confluyen sobre el paciente geriátrico, considero conveniente que tengamos siempre presente, por una parte, la finalidad de ir más lejos de la ya conocida valoración clínica tradicional, la cual se encuentra reducida a la anamnesis y exploración física; y por otra parte, la necesidad de individualizar las intervenciones que llevemos a cabo, pues debemos recordar que para cada cual variaran las características influyentes sobre su calidad de vida.

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