VALORACIÓN
GERIÁTRICA INTEGRAL
Rodríguez Rodríguez J.R.,
Zas Tabares V., Silva Jiménez E., Sanchoyerto López R., Cervantes Ramos M.
Evaluación geriátrica integral, importancia, ventajas y beneficios en el manejo
del adulto mayor. Panorama Cuba y Salud. 2014; 9 (1): 35-41
De
cara a la realización de la siguiente bibliografía he decidido escoger el
siguiente artículo puesto que, a mi parecer, elabora un análisis muy completo
de los diferentes parámetros que definen el estado de salud del anciano. Así
pues, el estudio se sustenta en la población cubana, donde casi alrededor del
20% del total es anciana.
El
artículo me ha hecho reflexionar acerca de la importancia de establecer una
mejora en la planificación médica, fomentando un tratamiento dirigido a la
prevención en la pérdida de funciones, a favor de disminuir los elevados gastos
en recursos sociosanitarios para la cura de enfermedades. Así pues, los autores
pretenden transmitir el verdadero significado de una valoración de carácter
integral, multidisciplinario y transdisciplinario. De esta forma, plantean una
perspectiva global de evaluación geriátrica basada en 4 dominios (biomédico,
psicológico, social y funcional), a través de la cual poder acceder al
diagnóstico correcto de la enfermedad.
Desde
el punto de vista clínico, me gustaría recalcar la mención que los autores
realizan sobre la trascendencia de la evaluación nutricional, pues constituye
un importante factor de riesgo, agravante de muchas enfermedades. Por otro
lado, en relación al ámbito psicológico, se nos presenta la necesidad de
conocer el estado cognitivo del paciente para poder organizar sus cuidados y
tomar decisiones, y para ello, destaco la importancia del desarrollo en
habilidades de comunicación, así como de respeto hacia las costumbres y
creencias de uno. En cuanto a la evaluación del ámbito social, he percibido que
la esencia de la situación del anciano se remonta al transcurso de su vida,
pues su posición en la sociedad vendrá determinada por las relaciones sociales
que haya tenido, así como los patrones de conducta y personalidad y el papel
social desempeñado. Por último, el dominio funcional alude a la autonomía e
independencia del anciano apoyándose en la evaluación de las ya estudiadas
ABVD, AIVD Y AAVD.
Para
finalizar, una vez vistos los distintos ámbitos que confluyen sobre el paciente
geriátrico, considero conveniente que tengamos siempre presente, por una parte,
la finalidad de ir más lejos de la ya conocida valoración clínica tradicional,
la cual se encuentra reducida a la anamnesis y exploración física; y por otra
parte, la necesidad de individualizar las intervenciones que llevemos a cabo,
pues debemos recordar que para cada cual variaran las características
influyentes sobre su calidad de vida.
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